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Juan Rulfo en Oaxaca.

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Juan Rulfo, Oaxaca.

Juan Rulfo en Oaxaca.
Jueves 26, 2009
19:30 horas
Centro Fotográfico Manuel Alvarez Bravo
M. Bravo 116 esq. García Vigil

Exposición realizada en colaboración con la Fundación Juan Rulfo A.C. El estado de Oaxaca atraía mucho a Juan Rulfo. Lo visitó por vez primera hacia la década de 1940, para recorrerlo más extensamente a mediados de los años cincuenta. Hizo notas sobre algunas regiones y culturas del estado, así como unas 350 fotografías, con énfasis en temas como su población nativa, arquitectura y paisaje. De estas imágenes realizó una primera selección Andrew Dempsey, en Londres y Francisco Toledo llevó a cabo la curaduría final en Oaxaca, reduciendo su número a las 50 que aparecen en esta exposición e igualmente en el libro-catálogo de la misma, que lleva el título de ‘Juan Rulfo: Oaxaca’, de Editorial RM.

Juan Rulfo tenía una simpatía especial por Oaxaca. Su familia recuerda la intención del autor de Luvina (nombre de un poblado oaxaqueño del municipio de Abejones, en la Sierra Juárez) de retirarse a vivir en la ciudad de Oaxaca. Quizá visitó por primera vez el estado en la década de 1940, pero sin duda se involucra más en el mismo a mediados de los cincuenta, inmediatamente después de escribir Pedro Páramo: en esos años forma parte del equipo de la Comisión del Papaloapan.

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Instrumentos en Tlahuitoltepec, Oaxaca. Juan Rulfo.

Juan Rulfo nació el 16 de mayo de 1917. Él sostuvo que esto ocurrió en la casa familiar de Apulco, Jalisco, aunque fue registrado en la ciudad de Sayula, donde se conserva su acta de nacimiento. Vivió en la pequeña población de San Gabriel, pero las tempranas muertes de su padre (1923) primero, y de su madre (1927) poco después, obligaron a sus familiares a inscribirlo en un internado en Guadalajara, la capital del estado de Jalisco.
Durante sus años en San Gabriel entra en contacto con la biblioteca de un cura (básicamente literaria) depositada en la casa familiar, y recordará siempre estas lecturas, esenciales en su formación literaria. Algunos acostumbran destacar su temprana orfandad como determinante en su vocación artística, olvidando que su conocimiento temprano de los libros mencionados tendría un peso mayor en este terreno. A mediados de los cuarenta inicia una relación amorosa con Clara Aparicio, de la que queda el testimonio epistolar. Se casa con ella en 1948 y los hijos comienzan a aumentar su familia poco a poco. Abandona su trabajo en una empresa fabricante de neumáticos a principios de los cincuenta y obtiene en 1952 la primera de las dos becas consecutivas que le otorga el Centro Mexicano de Escritores, fundado por la estadounidense Margaret Shedd, quien fue sin duda la persona determinante para que Rulfo publicase en 1953 El Llano en llamas (donde reúne siete cuentos ya publicados en revistas e incorpora otros nuevos), y en 1955 Pedro Páramo, ambas obras propuestas por Rulfo como sendos proyectos en sus dos períodos como becario del Centro.
A partir de la publicación de estos dos libros el prestigio literario de Rulfo habrá de incrementarse de manera constante, hasta convertirse en el escritor mexicano más reconocido en México y el extranjero. Entre sus admiradores se cuentan Carlos Fuentes, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Günter Grass, Susan Sontag, Elias Canetti, Enrique Vila-Matas y muchos otros, para mencionar sólo el mundo de las letras. Sus lectores en las más diversas lenguas se renuevan continuamente, por lo que se le considera ya un clásico.
Las dos últimas décadas de su vida las dedicó Rulfo a su trabajo en el Instituto Nacional Indigenista de México, donde se encargó de la edición de una de las colecciones más importantes de antropología contemporánea y antigua de México. Rulfo, que había sido un atento lector de la historia, la geografía y la antropología de México a lo largo de toda su vida, colmaría con este trabajo una de sus vocaciones más duraderas.
Rulfo publicó fotografías suyas por primera vez en 1949, en la revista «América», y en 1960 expuso en Guadalajara una pequeña colección de sus fotos, pero fue la exposición de 1980 en el Palacio de Bellas Artes la que abrió al público más amplio el conocimiento de esta parte de su creación; desde entonces el interés por el fotógrafo Juan Rulfo no ha cesado de incrementarse y con él las exposiciones y los libros dedicados a sus imágenes. En 2001 apareció «México: Juan Rulfo fotógrafo», libro-catálogo de la exposición del mismo nombre, traducido ya al inglés, francés, italiano y alemán. La exposición se ha presentado en España, Italia, Francia, Grecia, Brasil, Argentina, Perú, los Estados Unidos y México. En 2002 apareció el libro «Juan Rulfo, letras e imágenes», con textos suyos sobre la historia y la arquitectura de México, así como una selección de sus fotografías de edificios mexicanos de diversas épocas. A principios de 2006 se presentó el libro de pequeño formato «Juan Rulfo, fotógrafo» con una selección de fotos y estudio preliminar de Andrew Dempsey. En 2007 se dio a conocer el libro «Tríptico para Juan Rulfo: poesía, fotografía, crítica», coordinado por Víctor Jiménez, Alberto Vital y Jorge Zepeda, con ensayos sobre la fotografía de Rulfo por Carlos González Boixo, Daniele De Luigi y Lon Pearson. Éste último autor presenta la exposición de 1960, recuperada gracias a su testimonio, y se reproducen las 23 fotografías que la integraron. Igualmente se hace en este libro una edición facsimilar del encarte que apareció en 1949 en la revista «América» con once fotografías de Rulfo, las primeras que alguna vez publicara.
La obra literaria de Juan Rulfo no cesa de editarse en español y un número creciente de idiomas, que se acercan al medio centenar actualmente. De algunas lenguas se han realizado ya varias versiones.
Juan Rulfo falleció en la ciudad de México el 7 de enero de 1986.


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